sábado, 01 de mayo de 2010

                                   LIBROS, LECTURA, LECTORES: OTRAS NOTAS.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

  • Según Juan  Pablo Echagüe (escritor, historiador, 1877-1950) la Misión del libro consiste en un “triple objetivo: educar  a las masas; ayudarlas de manera inmediata y práctica en su trabajo o en sus necesidades; derivar sus ocios, que suelen ser peligrosos, hacia las más nobles inquietudes de la vida espiritual (léanse su “Influencia de las bibliotecas en el proceso histórico argentino” y “Bases para una organización bibliotecaria&rdquoGuiño.

 

En nuestra era “El libro pasó a ser instrumento público de Liberación y la Biblioteca, centro de Irradiación de todo Progreso”.-

 

  • Mortimer Jerome Adler (educador norteamericano, 1902-2001)  en su práctico y  normativo, “Cómo leer un libro” (“How to Read a Book”, 1940; editado en castellano por Claridad, en 1961 y en 2001 por Debate) establece que “la Lectura es un instrumento básico para vivir bien”.

 

La educación, según entiende exactamente Adler, se comienza en las Escuelas, pero no se completa allí.

 

“El arte de leer bien está íntimamente relacionado con el arte de pensar bien – claramente, críticamente, libremente”.

 

Este supremo arte humano, involucra agudeza de observación, memoria fácilmente disponible, alcance de imaginación y una razón adiestrada en el análisis y la reflexión. Cualidades fundamentales que desarrolla la Lectura.

 

  • Ante una sociedad crecientemente masificadora, superficial, deshumanizada, despersonalizadora, la Lectura consagra el reencuentro con la soledad, un anhelo rico de Profundidad.

 

La lectura se transforma en una necesidad vital, como una función orgánica.

 

En la Antigüedad, la Lectura Oral, consistía en un Rito (lecturas públicas, pregoneros, disertantes). Existía el “lector comunal”, el que leía en voz alta.

 

Con el desenvolvimiento de la Lectura Silenciosa, con la consiguiente omisión del signo sonoro,  se proyecta  la intuición, y con la práctica de la Lectura concentrada,  gana importancia la Biblioteca Pública y el Libro como Fin, no como instrumento de un fin.

 

 

  •  Stéphane Mallarmé (1842-1898):  “El mundo se hizo para llegar a un libro”.

 

  • D. F. Sarmiento (1811-1888): “El libro es instrumento, cortante por decirlo así; es hacha, es escoplo, según su objeto”.

 

  • Horace Mann (1796-1859): “Decídete a leer un poco todos los días, aunque sea una sola frase. Si logras hacerlo durante quince minutos por día, se hará sentir al fin del año”.

 

  • Raúl H. Castagnino, teórico de la Literatura y académico, 1914-1999, en su “Biografía del libro” (1961, 2ª. ed. aumentada, 1992) esboza y analiza una tipología de Lectores.

 

Distingue el devorador de información, el vicioso (el libro como opio), el que lee para no pensar y acallar angustias, el pervertido (que lee por sensacionalismo y oscura curiosidad), el semiculto o de medio pelo, que, p. ej., sólo recuerda nombres y títulos y el desaprensivo, que lee para “pasar el rato”, sin criterio, sin seriedad ni formalismo.

 

“Legere” es leer, cosechar, recoger frutos. El “devorador”, apresurado, desnaturaliza el acto de Leer. Ignora, desprecia,  desvaloriza las virtudes estimulantes y reveladoras que posee la Lectura.

 

No debemos caer en la pasividad, la deshumanización, el desprecio por la vida cotidiana y  los deberes diarios, la militancia concreta, el ejercicio del pensar original y personal, las propias ideas, la ubicación en nuestro tiempo, la situación familiar, íntima y personal.

 

No obstante tendremos que luchar  cada vez más y con mejores armas, con el ritmo vertiginoso de la vida actual, que no permite la auténtica lectura, lenta, gustosa, placentera, creativa, crítica, activa.

 

(Del mismo autor, “Literatura y Evasión” 1951, “El libro y sus cuatro mundos”, íd; “Perspectivas de la lectura” 1958: “Estudiar, aprehender: Aprender a estudiar” 1956; “Hermano libro” 1972, “Fronteras del texto” 1987).

 

  • José Edmundo Clemente (escritor, bibliotecario, profesor, nacido en Salta-Argentina, 1918)= En su “Estética del Lector”  (1950) define: “El libro es su Lectura, es un hacer sentimental”.

 

Parte de la estética Axiológica de Moritz Geiger (1880-1937), quien en 1928 escribe sobre la Estética Fenomenológica (E. Kant: “noúmeno” es la cosa en sí, “fenómeno”, la apariencia).

 

Recordemos que Alexander Baumgarten (1714-1762), por su parte,  considera a la Estética incluida en una Gnoseología inferior, que se ocupa del Saber sensible. Comprende la Heurística, la Metodología y la Semiótica.  Presenta una organización jerárquica: el conocimiento sensible es una percepción oscura del conocimiento intelectual.

El conocimiento sensible de lo bello es una aprehensión menos clara del tipo superior de conocimiento.  (“Estética”, 2 vols., 1750-1758). La Lógica, por otro lado, se ocupa del saber Intelectual, es una Gnoseología Superior.

El ilustre profesor de Frankfurt es considera el fundador de la moderna Estética como Disciplina Filosófica.-

Por su amplitud de enfoque y sistematismo, tuvieron gran influjo sus ideas y su vocabulario filosófico.

 

Hay libros que ejercen una Acción Superficial y otros una, Profunda, sobre el Yo. Recuerda Clemente los conceptos orteguianos de “La deshumanización del arte” (1925): la distinción entre Arte-Masa y Arte-Artístico.

 

Psicológicamente el arte depende del sujeto, de cada sujeto. De ahí  distinguimos un Arte Accesible y un Arte no accesible, en un momento dado para un individuo determinado.

Sólo es difícil lo Inaccesible. Sólo lo difícil requiere mayor esfuerzo de comprensión. Sólo desde esta perspectiva un arte es Mayor que otro.

 

Configura también los caracteres de un Arte Social frente a un Arte  Artístico; del Arte Realista, opuesto a un Arte Idealista.

Pero la finalidad del Arte en sí es ser Comprensible. El Arte es el mensaje de un hombre a otro hombro.

La Crítica, por su parte, puede ser considerada como la Investigación ordenada y paciente de los elementos emotivos e intelectuales que actúan en la producción artística.

 

  • A través de los libros satisfacemos, o encontramos, o enriquecemos el Deseo de la Sabiduría. Según Platón (c. 427/428 a. C. – 347 a. C.), es un “Eros”, un arrebato que nos saca fuera de nosotros mismos y nos transporta allende el  Ser.

 

El filósofo griego considera en su Metafísica, que es Erótica: el ascenso  que se inicia en los cuerpos bellos, luego en las almas bellas y culmina en la pura contemplación de las Ideas (de la Belleza en síGuiño. El Amor, supremo esplendor, lo más visible y recordable de las contemplaciones supraempíricas) es Necesidad y Entusiasmo.

El filósofo es un “necesitado”. El Amor (conjunción de locura, alma, belleza)  es un principio de Vida Superior, en el que el Libro, la Lectura han de ser alguno de los factores decisivos. Amor al Conocimiento, al Saber y Lo Bello se arraigan en el Origen del Amor.

 

En su diálogo “Fedro o de la Belleza” se ocupa entre otros temas del mito de Teuth, de la invención de la Escritura, el “decir escrito”. Éste es un “decir petrificado y muerto”. Sólo pervive y revive por la rememoración, la lectura, la apreciación de un ser lector. Allí el alma se eleva, el estilo, como la retórica, (“Doquiera que hay armonía y ritmo cabe hablar de la presencia del amor&rdquoGuiño,  oficia de “psychagogía”, arte de conducir las almas (representadas por el mito del carro alado).


Publicado por Desconocido @ 20:34
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