SOBRE LA NARRATIVA: CUENTO Y NOVELA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Primera característica: la brevedad. Ha de leerse en una sola sesión.
Provocar y mantener la atención en vilo, del principio al fin de la lectura.
Efecto rápido. Mientras que la Novela exige amplitud, morosidad, detallismo, mayor extensión.
Intensidad. Limitación.
Escaso o ningún diálogo.
Estructura clara, organización definida: Presentación – Desarrollo – Desenlace.
Eje predominante.
No se detiene en episodios colaterales.
Condensación de Tiempo y Espacio.
Se entra en el cuento “in media res”.
Intensifica la línea argumental.
Cuento contemporáneo: lenguaje connotativo, crea un clima de Fantasía y
Realidad, sin precisa diferencia, ambientes
inquietantes, sugiere ambigüedades.
Cuento tradicional: usó un lenguaje denotativo, descriptivo.
En general, más que a referir episodios, aspira a crear un clima. El moderno prefiere lo complejo a lo lineal.
Concentración del asunto.
Final imprevisible, sorprende y capta al lector.
Sigo a “Experimentos narrativos” de Raúl H. Castagnino (Goyanarte, Bs. As., 1971).
El “algo nuevo” de la novela contemporánea: tramas caotizadas (no lineales), inquietantes juegos temporales, alucinantes reconditeces del “fluir de la conciencia” de los personajes, des-realización de escenarios, presencia del Anti-Héroe, mezcla de géneros y especies.
Eclipse del Personaje Héroe.
Punto de partida: intensificada a partir de 1950, “novela objetivista” “o de la mirada”: Robbe.Grillet, Duras, Butor, Sarraute.
Novela como “metanovela”: reflexión sobre la técnica novelesca.
Novela-soliloquio: Madariaga.
Anonimización, un ente sin cara. Joseph K, en Franz Kafka.
Consecuencia de un “formalismo” creciente.
Problematización de la estructura lineal.
Construcción de la “realidad del arte” (Butor, antinovela), novela-búsqueda: irracional, teoría literaria, “novela pura” (Woolf, Morgan).
Desacralización. T. Adorno dice que la nueva novela es un tránsito del “informe” (anécdota, fábula, acción) al “laberinto” (trama de problemas).
Mundo en crisis, sólo expresable por la “contrapuntística” (Aldous Huxley).
Tiempo: simultaneidad, sincronismo. W. Faulkner...
No mimesis: crear una realidad artística.
“A sangre fría” Truman Capote (novela-crónica).
Primeras obras hispanoamericanos modernas: “Montaraz” de Martiniano Lequizamón, “La guerra gaucha” de Leopoldo Lugones (nuevo modo de expresar la relación hombre-tierra), “Adán Buenosayres” 1948 de Leopoldo Marechal, “Hijo de ladrón” de Manuel Rojas, 1951; “Los pasos perdidos” de Alejo Carpentier, de 1953, los Cuentos de Ezequiel Martínez Estrada.
La nueva novela hispanoamericana trasciende fronteras regionales y continentales, se divulga universalmente.
Profesionalización del oficio de novelar.
Nuevo interés por el Lenguaje.
Dar margen a la interpretación del lector.
Nuevas experiencias de manipulación de la realidad.
Incorporación total de la mujer escritora.
Realidad no sólo externa, sino metafísica, invisible.
Riesgo: intelectualización deshumanizante.
Va a lo hondo y trascendental.
La nueva novela busca la Identidad Humana de América a través de la realidad del arte.
Novela asentada en la proyección del Creacionismo Poético.
Novela como Poesía y Antropología (Carlos Fuentes).
Levantar mitos que constituyen profecías de una época.
Vuelta a las posibilidades mágicas de la palabra. Adivinación. Intuición. Irracional.
Intención de “describir” la obra literaria (neologismos, onomatopeyas).
Obra abierta (Umberto Eco): coparticipación del lector, activa y recreadora.
Criptogramas. Desorden. Alarma. Obsesión por los acrónimos.
Sentimiento de la angustia existencial.
Kafka: introspección, realismo mágico, proyección de vivencias en símbolos.
Técnica coclear, espirales.
Tiempo poético: brotar el pasado, evocarlo (Virginia Woolf).
Fluir de la conciencia, asociaciones errátiles (James Joyce). Experimento simultaneísta.