miércoles, 24 de noviembre de 2010

                           PESTALOZZI  Y D.F.SARMIENTO: LA ESCUELA POPULAR.-

 

                                                                        Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

1.- Desde la veneración.-

 

Para meditar sobre DOMINGO FAUSTINO SARMIENTO (1811-1888) sólo podemos hacerlo, por lo menos intentarlo o proponerlo, desde la perspectiva de Eduard Spranger (1882-1963)  cuando se refiere al Homenaje a JUAN ENRIQUE PESTALOZZI (1746-1827).

La Veneración, la Con-Memoración respecto de su ímpetu por el Bien, su amor por la Enseñanza. Léase el Discurso pronunciado por el filósofo, pedagogo y psicólogo alemán por invitación de la Universidad de Zurich, el 18-2-1927, incluido en su "Cultura y Educación", tomo I, colección Austral-1948, 4ª edición, traducción de Julián Marías.

 

Puesto que "es una tierra santa la que pisamos": la magna épica de sus pensamientos y de sus hechos. Su ruta, afirmamos con "profunda devoción", fue "un camino lleno de necesidades y padecimientos", una perpetua lucha.

La Luz y la Vida, el Progreso de la Civilización, la Ilustración masiva, la generalización del Conocimiento.

 

Desde las contradicciones innúmeras, "la escoria del error y de la culpa" (cito a Spranger, según referencias), se alza un Héroe, Purificado, irradiador total de Energía.

 A partir del heroísmo de su acción histórica, Sarmiento padeció para dar a los pueblos hispanoamericanos una "nueva energía" y nos legó definitivamente una "humanidad de sencilla grandeza", desde la decisiva vibración pestalozziana.

 

Como afirma justamente Spranger  respecto de Pestalozzi, Don Domingo no es sólo un escritor (que lo fue, y vigorosísimo y plenamente original), un Pedagogo reformador, un Político Social, "Es totalmente Él", un Bosque, una tormenta creadora, "de cuyas aguas manan fuerzas esencialmente curativas y benditas...".

 

Un río fertilizador, precipitado, que contenía también "arena, grava y piedras"...

 

La fuerza sarmientesca y pestalozziana radica en su Mística y su Iluminación centrífuga.

 Ímpetu y firmeza santos hacia su "sentido del sueño" (Pestalozzi), su "ciervo dorado" tagoriano: marcaron sus utopías "sanas y realizables", según el sanjuanino.

 

Su querer se transformaba en un Poder y, kantianamente, en un Deber, una urgencia de acción, un deber hacer.

 

Porque el autor de "Facundo" pensaba y se definía, nietzscheanamente,  como el educador suizo: "Todo lo que soy, todo lo que quiero y todo lo que debo, parte de mí mismo".

 

Sarmiento: Obra santa, filantrópica, de promoción cultural, de "educación del soberano", la "educación común", la instrucción extraescolar, las bibliotecas populares, la escuela pública elemental.

 

El clásico pestalozziano "Cómo enseña Gertrudis a sus hijos" (1801) posee absolutas semejanzas con  la "Vida de Dominguito" (1886, su "Canto del Cisne", su testamento pedagógico, su homenaje profundo a su hijo, 1845-1866) por ejemplo. Por el espíritu "metódico" que ilustra los objetivos del maestro, por el sentido cristiano y de superación humana que lo anima, por su antropología humanista.

 

 

2.- Base Pestalozziana de la pedagogía Sarmientina.-

 

"El Libro de las Madres" (1803) del suizo encuentra su equivalente en "Dominguito", un entrañable "Libro de los Padres", una didáctica sarmientina para la infancia y la adolescencia. 

 

 "Un niño que no se sienta querido, difícilmente pueda ser educado" escribe Pestalozzi. Comparamos esta obrita del argentino con el "Diario de un padre" de 1774, en la cual Pestalozzi relata  los aprendizajes de su hijito Jacqueli.

 

Sus principios  ilustres de enseñanza elemental, de alfabetización y de aprendizaje de la vida, el cultivo de una moral individual y social, la formación del carácter, el delineamiento de una sólida conducta personal y comunitaria para el futuro adulto.

 

Continúa el rayo pestalozziano a través de las enseñanzas de las maestras yanquis, que esforzadamente  Sarmiento consigue traer desde la patria de Franklin: las "sixty five valiants"...

 

Desde la formación individual se fundamenta la constitución del Estado, según lo entendía Johann Gottlieb Fichte (1762-1814), en sus "Discursos a la Nación Alemana", 'Reden an die Deutsche Nation', 1807 (espec. "Discurso IX: A qué realidad presente deberá enlazarse la nueva educación de los alemanes" y "X: Determinación más precisa de la educación nacional alemana", cito por trad. De R. Casal, Pleamar, 1964).

 

Uno y otro, Johann Heinrich y Faustino Valentín, con palabras de Fichte (op. cit., p. 156), imbuidos de "semejante amor" por la Educación de las mayorías ciudadanas,   han "pasado su  vida en lucha con toda suerte de obstáculos...", impulsados  "por una inclinación invencible, poderosa", "el amor al pobre pueblo desamparado".

 

Fueron guías firmes y resueltos de sus propias vidas, "guía que le dirigirá a través de las tinieblas que le rodean".

 

Como observa Spranger, todo el edificio moral parte, en Pestalozzi, de la relación del infante con la madre (ej., "Cartas sobre educación infantil" 1819), así como nosotros afirmamos que para Don Domingo, ese "vínculo de amor,  constituye la  pedagogía del corazón" según la carta pestalozziana de Stanz, de 1799.

Éste configura el "elemento desde el que se desarrollan todos los sentimientos morales superiores, y con ello las bases vívidas de la relación con Dios...".

 

Afirma convencido el  místico de Zurich: "Yo solo quiero ser maestro de escuela".

Coincidentemente, Sarmiento escribe pasionalmente en "Las ciento y una" (tomo XV de sus "Obras Completas"): "No soy, pues, un escritor de profesión, ni militar de profesión. (...) soy solo maestro de escuela y, en este grado, adquirido por mi esfuerzo y sancionado por gobiernos ilustrados, he llegado con honradez y pureza...".

 

Por su parte, el de Neuhoff: "A pesar de todo yo creo, de una manera absoluta y general, en el corazón humano y marcho, en esta creencia..." (en su "Principios generales de mi sistema", Carta IV, a Gessner; cito por J. D. Forgione, "Antología Pedagógica Universal", ed. 1948).

 

Desde la educación doméstica, pilar de su sistema pedagógico,  a la educación  nacional e industrial, lo afirma en su "Discurso a la Nación Suiza" o en el de Año Nuevo de 1818. Léanse las "Cartas de Pestalozzi dirigidas a las madres", en "La Escuela Moderna", nº 477/78, junio-julio 1931, España.

 

Enseña el autor de "Educación Popular" (1849), con un criterio psico-social: "La moralidad se produce en las masas por la facilidad de obtener medio de subsistencia, por el aseo que eleva el  sentimiento de la dignidad personal y por la cultura de espíritu que estorba que se entregue a disipaciones innobles".

 

"De la educación de las mujeres depende, sin embargo, la suerte de los Estados; la civilización se detiene a las puertas del hogar doméstico cuando ellas no están preparadas para recibirla". (V. Luis Codorniú Almazán: "Comentarios a la 'Educación Popular' de S.", en J. E. Jorba, y otros, "S. ante la posteridad", Cactus, 1961; H. F. Bravo: "S. pedagogo social", Eudeba, 1965, etc.).

 

Ambos educadores elevaron al máximo rango el valor educativo de la Mujer y del Hogar como Escuela Primordial.

 

Sostenía repetidamente el argentino: "Hagan maestras de escuela. Para educar a los pueblos bien y barato, nada mejor que la mujer" (Augusto Belin, 'S. anecdótico', 1929, p. 94).

 

Desde San Francisco del Monte de Oro (1826) en la campiña puntana el "maestro cuyano", marcará hitos de su titánica obra de promoción de la educación pública, en sus viajes por Alemania y Estados Unidos principalmente, las primeras escuelas y bibliotecas populares, etc.

 

El otro desde Neuhoff  (Granja Nueva, 1770 a1798), sus primeras experiencias de iluminado enseñante (después allí se retira en 1825 y escribe su "Canto del Cisne"). Su labor ímproba en Stanz, el asilo para huérfanos de la guerra. Luego en Burgdorf (1799-1804) y en Iverdon (1804-1825).

 

Así también  el Sísifo andino en 1855 con su  precursor "Plan combinado de Educación Común , Silvicultura e industria pastoril aplicable al Estado de Buenos Aires"( en tomo XXIII de sus Obras Completas).

Considera una "obra colosal", popular, racional y natural analizar la "cultura de la tierra", mancomunada con la "cultura del ganado" y la "cultura del hombre".

 

Promotor  de la vida, el trabajo y el saber: la Instrucción en primer lugar, después la escuela industrial...Antes que nada la enseñanza en la familia, la formación de la conducta, individual y solidaria...

 

"La educación común se ha de ligar pues (...) a razones productivas, a quehaceres inteligentes, y a las profesiones mismas de la vida" asiente Domingo en su  inteligente "Plan".

 Continúa: "Enseñaríamos leer en Buenos Aires para despertar la inteligencia embrutecida del hombre de los campos; para moralizarlo por la educación, y contener sus pasiones indómitas; para asegurar la propiedad amenazada por las revueltas, y para generalizar la instrucción práctica que haga volver la industria ganadera de su extravío...".

 

Educación pragmática, progresiva, generalizada, "ayudando a lo que existe, y preparando el camino a lo que debe existir, y esto por medios sencillos y practicables..." proponen uno y otro, genialmente.

 

Michel Soëtard en su "Historicidad y actualidad de Pestalozzi" (versión digital)  retrata este apostolado excepcional: "Gigantesca personalidad, fascinante y provocadora a la vez, que llevó una existencia tumultuosa, con experiencias estruendosas que en efecto fracasaron estruendosamente, quien practicó intensamente aún y quien, más que todo se consumió de caridad para los más desprovistos de este mundo, los niños pobres".

 

 

3.- Educación "Popular".-

 

Biografía pestalozziana que  posee  la consistencia granítica de la sarmientina. Aurora Venturini  traduce palabras de Pestalozzi,  en el mejor sentido del  pensador de "Las escuelas base de la prosperidad y la república": "No es por mí por quien me aflijo, sino  por mi idea que también despierta el odio y el desprecio. Se pisotea aquello que me es más sagrado, la obra que he perseguido durante una larga y dolorosa vida" (Aurora V. de Varela, "Dan del río. Dinámica historia de la Educación", Colombo, 1965, p. 133, cap. "Leonardo, el mendigo de Neuhof"; nueva ed., 1994, ediciones Pueblo Entero: "Estos locos bajitos. Por los senderos de la Educación").

 

En la gesta sarmientesca, cidiana y teresiana, fundadora y liberadora, ético-religiosa, señalamos  la ardiente supervivencia de los conceptos pestalozzianos, de mejoramiento de las condiciones de vida espiritual  y material del pueblo a través de la  Instrucción General.

 

Ambos, supremos optimistas en Pedagogía, Idealistas románticos, priorizaron la consolidación de la sociedad nacional por intermedio de la Integralidad de la Educación.

 

Vulgarizar primeramente, distribuir los conocimientos para unificar la  Nación.

 

Sarmiento: "Se ha dicho que la educación es mi manía. Las manías han hecho del mundo lo que es hoy...Sólo cuando una grande  aspiración social se convierte en manía, se logra el haberla hecho institución, conquista" (1885).

 

Concibieron a la Escuela como un proceso Redentorista, salvador, humanizante, simbólico, sacro definitivamente. De ascenso cualificador del Pueblo.

 

Desde su óptica Metafísica, según Sarmiento,, "bajo el humilde empleo de maestro de escuela está el sacerdocio de la Libertad y la Civilización".

 

Al centro formador de la Familia, le continúa, es el Credo de uno y otro, el Taller, "que es  otra escuela de trabajo, las artes y los oficios... educan al pueblo dándole medios de valerse a sí mismos y de proveer a sus propias necesidades" (1848).

 

 

También puede consultarse:

 

Abbagnano, N.-Visalberghi, A.: "Historia de la Pedagogía" (Fondo de Cultura Económica, 1ª reimpr., 1969: IV ª parte. 'La época contemporánea. III. G. E. P.'.-

 

Islas Züttel, Patricia: "J. E. P. en Yverdon" ("swissinfo.ch." 7-3-2009).

 

Luzuriaga, Lorenzo: "Antología Pedagógica" (Losada, 4ª ed., 1968).

 

Mantovani, Juan: "P. el hombre y el educador" (en su "Educación y Vida", Losada, 1970, 4ª ed.).

 

Reza Becerril, José O.: "Reflexiones en torno a la pedagogía de P." (rev. "Xictli", nº 39, 200. v. dig.).

 

Santana, Arturo: "J. E. P.: Humanismo y Pedagogía" ("La tarea. Rev. De Educ. y Cultura").

 

Gagliardi, Guillermo R.: mi blog "sarmientisimo", "Testimonios sobre el Hacedor. Bibliografía Sarmientina".

 

 


Publicado por leonino1950 @ 19:46
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