Madre, amor y ternura.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Hoy un gato bebiendo agua:
su lengüita agitada,
me recuerda a mi madre y su ternura escondida.
Sobre todo memoro y rindo culto
a su ternura grande,
su niñez de sentimientos…
Como también me inunda
la impar sensación de su alegría,
casi siempre recatada.
Y su mirada inocente, amplia.
Y su humor no habitual.
Y su gracia,
y su especial amor, fino, sutil y suave.
Todo eso, mucho más recuerdo hoy
y humedece mis ojos.
Mi corazón duele.
Su definitiva pérdida me acosa,
me muerde, me llena de impotencia,
desasosiego, angustia…
La falta de su presencia, de su beso y miradas.
Esos sagrados silencios,
la espera de un obsequio, una novedad…
La privada felicidad entre sólo dos;
el silencio de la casa, el compartir un deseado y rico alimento,
una golosina, alguna ropa de vivos colores….
¡Ya no más! ¡No más!-