martes, 26 de abril de 2011

SAN  JOSÉ  DE CALASANZ  Y  D.F. SARMIENTO: LA ESCUELA POPULAR.-

 

                                                        Por  Guillermo R. Gagliardi.

 

 

 

  • El  Santo español, pedagogo y religioso,  nació en Huesca, España. en 1557, murió en 1648 (en Roma). Domingo Faustino Sarmiento (San Juan-Argentina, 1811-Asunción-Paraguay, 1888), político, escritor, pedagogo.

 

  •  
    1. Es esencial en la doctrina sarmientina el concepto religioso de la Educación, la función metafísica del maestro, la visión trascendente y moral de la Docencia.

 

El Santo, trató reiteradamente en sus escritos sobre la noción del maestro como “Cooperator Veritatis”, magisterio predominantemente ético es el que  presta al concepto. Lo sostuvo  y lo expuso constantemente en sus discursos, cartas, proclamas, y, sobre todo, en su acción extraordinaria.

Lugones (1874-1938) en su magnífica “Historia de Sarmiento” (Otero, 1911, 1ª edición) utilizó esta temática para analizar la vocación y oficio de Educador, construida por su sentido de  la compasión ante la Ignorancia y el Amor a la Verdad.

 

Piensa el “Profeta de la Pampa” que  “Educarse es ser simplemente hombre libre” y que debemos elevar “por la Educación los sentimientos morales deprimidos por la ignorancia”.

 

Insiste Sarmiento en tópicos semejantes a los del Credo Calasancio: la autoridad, “una cierta fuerza, energía y firmeza personal, una cierta gravedad religiosa” es conveniente en el maestro…

 

La dirección popular y cristiana ha desempeñado un papel fundamental en el desarrollo de ambas pedagogías, exitosas por sus resultados  y finalidades.

 

2.- Entendimiento práctico de la Enseñanza, ejemplificación y      razonamiento.  El de Calasanz, el de San Juan, fueron auténticos fundadores de Escuelas, como Santa Teresa de Ávila (1515-1582) lo hiciera con los templos cristianos y como San Juan de la Cruz (1542-1591), el de Yepes, nacido en Fontiveros, con las escuelas, planificaba y reglamentaba con detalle y amor a los niños y jóvenes.

 

Postulaba a la par Don Faustino, que

 

 “No hay progreso real en educación que  no comience por la infancia y por el pueblo”.

También:

“A los niños debe enseñárseles aquello que eleva el corazón, contiene las pasiones y los prepara a entrar en sociedad”.

 

Los pupitres, las horas curriculares,  el diseño de los edificios y la higiene, los métodos de enseñanza,  la colaboración entre padres y enseñantes, la organización de las bibliotecas, la disciplina en el aula, los recreos y tareas extraescolares, todo  era estipulado minuciosamente en las Instrucciones de Domingo y José.

 

Sostuvieron ambos, de manera tesonera y explícita, la Obligatoriedad de la Enseñanza Elemental. La educación como derecho de la República y como deber de las familias y mandato de los gobiernos.

 

Informa el P. Gujörg y Sántha (edición de los Escritos  y biografía calasancios en B.A.C., Biblioteca de Autores Cristianos, 1956, p. 419):

 

“…quería la  reforma  moral y social de toda la república cristiana y estaba convencido de que el medio casi único para efectuar esta reforma era la educación esmerada y consciente de los niños” (leer, loc. Cit., “Memoriale al Cardenal Tonti”).

 

S. y C. fueron “Adelantados, intrépidos y apóstoles infatigables”… Procuraron contemplar todos los  múltiples aspectos de la instrucción popular escolar y extraescolar y la formación moral del habitante de la “Ciudad de Dios y del César”.

 

Uno fundó la primera Escuela Popular Cristiana de Europa, consagrado por el Papa Pío XII en su Bula “Providentissimus Deus” (1597).

El otro, el nuestro por su nacimiento, funda la Primera Escuela Normal de Maestros de América Hispana (1842, en Chile).

 

Máximos exponentes del  “eros” y el “ethos” pedagógico en Occidente. Modelo de Maestros Normales y de Maestros Escolapios respectivamente.

 

3.-  Sarmiento, junto con Comenio (el checo Jan Amos Komenský, 1592-1670)  por ejemplo o Pestalozzi Johann Heinrich Pestalozzi, suizo, 1746-1827), es un Teórico, un tratadista de estos temas.

 

Pero el argentino supera a los nombrados y acércase, pasional y activamente, a San José de Calasanz en su  dinámico trabajo educativo, gigantesco, concreto y perenne en el tiempo. Misioneros de la Santa Causa de las Escuelas.

 

Domingo reconoce su norte,  que en Política “soy siempre Maestro de Escuela” y perseguidor del objetivo de “señalar a la filantropía americana el camino de extender la República, que es la Educación”.

 

Le comunica a Mary Mann (1806-1887) en 1865 que “La obra es grande, noble y fecunda de Bien”. Porque

 

“Donde la educación es incompleta, donde yace abandonada al alcance de un corto número, hay6 un pueblo semibárbaro, sin luces, sin costumbres, sin industria, sin progreso”.

Convencido de que

 

“La instrucción primaria es la base de la Religión, de la Libertad y de la Prosperidad nacional yt cómo, de su difusión depende la suerte próxima de este país” (carta a José Posse, intelectual y político tucumano, del 5-9-1872).

 

El Santo Pedagogo, por su parte, y consecuentemente con las meditaciones sarmientinas, escribió en 1621 (en “Memoriale al Card. Tonti”, versión dirigida por el P. Julián Centelles, ed. B.A.C.):

 

“Es en realidad el ministerio de la Enseñanza el más digno, el más noble, el más meritorio, el más beneficioso, el más útiles, el más necesario, el más natural, el más razonable, el más de agradecer, el más agradable y el de mayor gloria”.

 

Ambos “elevaron a Religión” su Obra  Pedagógica, de Bien y santificaron su vida.. El Magisterio es considerado por ellos una Tarea Suprema, un trabajo “de gran espíritu” y “con vocación especial”.

Un “Martirologio” lo entifica el sanjuanino. Una “vida tan mortificada, por tener que estar siempre tratando con chicos, tan laboriosa, por la contigua fatiga del escolar ejercicio…” según el sacerdote.

Porque  “la paz y quietud de los pueblos, el buen gobierno de las ciudades (…), de los principios educacionales depende” (ob. cit., p. 709).

 

La Educación como sustento basal de la vida, espiritual y material, de la vida ciudadana, del orden cívico y moral.

 

4.- Destino de guerra, oposiciones… han debido sufrir estos Maestros por causa de sus acciones renovadoras.

 

En carta al P. José F. de Jesús María, desde Roma, el 19 de octubre de 1629 manifiesta el Santo significativamente:

 

“…el abaxarse a dar luz a los niños y en particular a los que son como desamparados de todos (…) y suele Dios dar ciento por uno, , mass e si haziéndolo bien tuviere persecusiones o tribulaciones (…) se halla el centuplo de spirito”.

 

En el “Prefacio” del “Libro Apologético contra los impugnadores de las Escuelas Pías”, el filósofo dominico  Tomás Campanella (1568-1639) afirma justamente que

 

“Nunca del mundo ha recibido con gusto, desde un principio, a los que Dios ha suscitado como fundadores de grandes obras útiles para  beneficio de los mortales, casi siempre lo ha hecho con imaginación y repugnancia”.

 

La instrucción de la clase popular, los más desheredados, irritaba seguramente a la burguesía y a la nobleza.

La enseñanza social e igualitaria, la posibilidad de evolución y desarrollo de la persona, el acceso a la Cultura.

Progreso del individuo y la sociedad, perfeccionamiento del Estado: Civilización contra Barbarie, el lema y la pugna sarmientina.

 

Domingo y José, adquieren la altura, según el alto calificativo de Campanella, de “bienhechores del mundo”, “hombres óptimos, beneméritos del género humano en las circunstancias difíciles de los tiempos”.

Porque ambos personajes aquí recordados, creen con fervor sumo en el poder Liberador del acceso al Saber.

 

4.- Optimistas pedagógicos por excelencia, consagran su existencia riquísima a estos fines superiores. Agitan las banderas de la entrada al Conocimiento y al Mejoramiento de la Conducta humana.

 

“Es evidente que eso es utilísimo a la república, ya que la ciencia es perfeccionamiento del alma y del género humano…”.

 

Como el sarmientino “Educación Popular” (1849), todo el sistema educativo calasancio se contiene en su escrito en el  “Regestum calasanctianum”, XII, 116, de 1610: “Breve relacione del modo che si tiene nelle Scuole Pie per insegnar li Poveri Scolari…”.

 

Fuerza íntegra de voluntad y entera personalidad, fueron necesarios para concretar la magna épica de las Escuelas Elementales que emprendieron en sus respectivos tiempos y lugares. Mucha energía expansiva y grandísima vitalidad.

Intelectos dotados, autoridad y convencimiento de su Destino:

 

“Supporto con patienza ogni cosa, resoluto premo de morir eche di abbandonare l’impresa et cos`mando via ogni afflitione et melancolia”.

 

Poderosos de corazón y de acero para la acción, heroicos en la prosecución de su misión redentorista sublime, en alejar a sus prójimos de la esclavitud del Analfabetismo. Hércúleos en físico y espíritu, en  logros de sus ideas ilustres.

 

Como Juan Luis Vives (1492-1540), otro maestro, valenciano éste, par en su pasión, e, el Educador de los pobres, de los necesitados, del  Pueblo sin atributos.

 

La organización social y política de una comunidad depende del desarrollo educativo: común credo del Santo hispano y del sanjuanino.

 

Desde muy jóvenes se anuncia esta vocación magisterial. En el Santo, cuando es declarado “Principe Juventutis” (aproximadamente en 1575); e inaugura en 1597 en la Parroquia de Santa Dorotea del Trastevere, la primera escuela de carácter público y cristiano.-

 

En el otro, cuando es seleccionado como “Primer Ciudadano” en la Escuela de la Patria de su provincia o fundando una humilde escuela en  San Francisco del Monte de Oro (1816-1822, en Prov. de San Luis) y luego en 1839  el Colegio de Pensionistas de Santa Rosa.

 

Ambos se corresponden en el retrato de “hombre alto y fuerte”, extravertido y tenaz hasta sufrir un auténtico “Via Crucis” por su ímproba tarea pedagógica, por su “grande idea”.

El español es declarado “Patrono Universal de las Escuelas Populares Cristianas” en 1948. El argentino, es honrado en 1943 como “Maestro Universal de la Educación del Pueblo”, por la Conferencia Interamericana de Educación (Panamá), que instaura asimismo su fecha de muerte, 11 de setiembre, como “Día del Maestro” en América.

 

5.- Esta magna Empresa de Educación Primaria (“de havere ad insegnare alli figliuoli piú poveri et abbandonati”, en “Constitutiones proemium”, V), lo consideran igualmente “remedio eficacísimo. Preservativo y curativo del mal, inductivo e iluminativo para el bien”, según expresa Calasanz en su citado “Memoriale” y fundamenta en 1610 en su “Documentum Princeps”.

 

Así también, Sarmiento estudia los sistemas escolares de Alemania y Estados Unidos para especializar y dignificar  la profesión y funda el Normalismo en América (creación de las Escuelas Normales de Señoritas y de Varones en 1874), y la de Paraná en 1870 )antes en Chile, precariamente.

 

El Santo maestro planifica una escuela más que elemental, media, humanística, obligatoria, enaltecedora de la función  de maestro, y como ministro de la Iglesia., “todo ello al servicio del pueblo”, “con el que (…) quiso afrontar los problemas sociales de su época” (Introducción, en ed. cit., B.A.C., p. 73).

 

El maestro como peraltado “misionero de la verdad”, “que defendiendo la luz”, disipe las tinieblas de la Barbarie,

 

“salve a los hombres de la esclavitud intelectual y moral y  les haga verdaderamente felices”: eudemonismo y evangelismo pedagógicos que también  acentúa don Domingo. La planificación del hombre-ciudadano a través de la  Instrucción.-

 


Publicado por leonino1950 @ 6:22
Comentarios (0)  | Enviar
Comentarios