YO, OFICINISTA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Mis pies se parecen a mi oficina,
los dolores…, como el triste piso de mi oficina.
Mi bostezo, del tamaño de los archivos.
Mis ojos semejan expedientes,
con sus introducciones y sus conclusiones y sus documentos adjuntos.
Mi alma vacía: es el ambiente oficinesco,
el poco amor,
la mucha intriga,
que lucen sus chiquitos habitantes.
Nunca algo fértil,
¡jamás una semilla para la siembra!...