miércoles, 19 de octubre de 2011

CUANDO  MUERA.-

 

                                                                       Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

Ya llegará el momento,

el principal escenario

de la total renuncia.

 

Dejar libros, músicas,

alguna persona,

cierto lugar o aroma.

Los pocos placeres,

los varios dolores,

las pequeñas obligaciones.

 

¿Cómo será ese después?.

Esa despedida.

El adiós a lo poco que resta.

A las leves inquietudes

y chicas ambiciones:

leer, escribir,

poseer un libro.

Conocer, saber,

¡eso sí extrañaré!:

todos mis años fértiles,

ocupados, destinados

a esa Sed. Quizás solo a ella.

 

Pero…posiblemente,

ascienda a otros paisajes deleitosos.

Posiblemente.

Pues lo que  viene después,

No tiene fin, es eterno.

 

¿Viviré en esa esfera celeste,

en la contemplación

de lo Bueno y lo Bello?.

 

No sufriré la quemante

sensación del tiempo,

del éxito, el error o el fracaso,

el acoso, lo insoluble o inevitable.

 

¿Ya no seguiré

con mis mezquindades

y codicias (literarias, modestamente pensantes).

 

O, tal vez, permanezca

en interminables diálogos monocordes

sobre mis temas predilectos

y siempre en la ignorancia

soberana de gigantescos asuntos de la vida,

terrenal y de la otra.

 

 


Publicado por leonino1950 @ 17:50
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