jueves, 20 de octubre de 2011

CONDICIÓN   HUMANA.

 

Por Guillermo R. Gagliardi.

 

 

La transitoriedad,

la triste corrupción de la carne,

no justifica  el ardor y esfuerzos de esta vida.

 

Tanta ocupación

solo remata en la obra

de la Muerte, segura, fatal.

 

Doña Muerte sí, la Voraz,

todo anula y destruye,

y  pudre y borra y olvida.

 

Por más gasto de sangre  y tiempo,

todo tiende a un crepúsculo,

decae, agoniza y se apaga, ¡implacablemente!.

 

¡Qué espanto, inexplicable, doloroso,

esta  condición

con la que nacemos y vivimos y morimos…

 

¡Quiero luchar,

me rebelo contra Ella!.


Publicado por leonino1950 @ 13:49
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