PROSA SOBRE “LAS FIESTAS”.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
- Epítome dela Vidadel Hombre en este Planeta. Apología de la externidad. Endiosamiento dela Superficialidad.
- Se asemeja esta “fiebre” a los días humanos en general: actividad exterior, atención a la insignificancia, avance de la apariencia, retroceso de la individualidad, desprecio de la personalidad, total inmersión en lo “social” (¿
, “lo colectivo”. Si no: discriminación, vituperio, odio, malas miradas de todos, menosprecio. Triste y lamentable.
- Me daña esta “alegría” desmesurada. El exceso dionisíaco, transitorio goce, sentimientos epidérmicos. Inundación dela Banalidad.Obligaciónde la participación, caso contrario: maldición colectiva.
- Es para reír, o llorar: la estupidez en su máximo desarrollo. Me produce desencanto, escepticismo respecto de nuestra raza, nuestro planeta incomprensible, nuestra naturaleza contradictoria.
- Manifestación oscura dela Ausencia(Eclipse) de Dios. Falta de valores positivos en nuestros días de ceniza.
- Voy a mi refugio. Único recurso humanizable, cálido. Para mitigar en lo posible el inevitable Infierno mundano, la careta carnavalesca que imponen su Ley, terrible, Imperial, diabólica. Muy, muy difícil entrar en mi asilo, mi amparo contra semejante intemperie amenazante y agresiva: gruesa balística nos oprime, potente ruido de muchos demonios felices, agitación alocada de ángeles caídos y triunfantes. Todos suelen rendirle pleitesía. No advierten el precio que han de pagar por lo que exigen y restan al Ser, para derrotar al Espíritu.
- Veo a Dios vencido en las calles de este mundito pobre. Inteligencias enanas, corazones pálidos, humana disminución.
- Esperábamos otra cosa: desarrollo, evolución del Bien, grandeza de las almas, amplitud intensa de la visión espiritual, ascensión vertical del Hombre…
- Encontramos solamente tinieblas, miseria interior, precariedad de sentimientos, nada de verdadero Amor. Embriaguez de lo efímero.
- Leí en Aldous Huxley, en Eduardo Mallea, en José Saramago, algunos temas con los que me identifico en plenitud. Ahí estoy yo, soy yo, desde mi adolescencia, y todavía (cito del último):
“esa melancolía, eso que sentía de pequeño cuando me ponía triste en las fiestas mientras todos los demás se divertían en la aldea o donde fuera (&hellip
todo el mundo estaba contentísimo…y a mí me entraba una tristeza muy grande, muy grande”, “era un niño sencillo y serio. Y un niño serio es un bicho un poco raro. Estaba lleno de melancolía, a veces de tristeza”…