ESA HERIDA… ESA MUERTE.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Es profunda.
Me causa mucha pena, por ella, claro, y por mí.
Imposible olvidar a mi madre.
Fueron momentos supremos (agonía, muerte).
¡Qué poco vale esta vida terrena! (¿Hay otra?, ¿hay otra mejor?).
Mi pecho sangra ante este recuerdo. Mis lágrimas…
No puedo, no puedo combatir esta herida, ¡no puedo cerrarla, ni aminorarla!...