HAY UNA LUZ.-
Por Guillermo R. Gagliardi.
Hay una Luz, hay una Luz.
Me alumbra desde mis libros. Yo, en mi biblioteca.
Me sugiere calidez y esperanza.
Un goce, ¿un premio?.
Entre tanta turbiedad del aire de la vida,
me estimula esa Luz no muy brillante, modesta, materna, materna…
Creo saber el significado de ese significante:
es el buen amor de mis padres,
la protección de otros seres importantes para mí.
Protectores, buenos, santos.
Sólo yo quedé, solo. Sólo yo, yo solo.
Ante el desencanto, la metáfora amarga de los años.
Este resplandor, hoy, sorprendente, me acaricia,
Sí, me “entusiasma”, me hace “entrar en Dios”:
me habito de Lo Divino.
Eso es lo que puedo encontrar, lo esencial y sustentable.
Esa Luz es Todo, el pasado, el futuro.
Marca, alimenta y orienta mi presente.
Nada menos. Y, tal vez, nada más.
El resto es pobre silencio.