DOBLE HERENCIA.-
Por Guillermo R. Gagliardi.-
A medida que voy repasando mi vida con mis padres, a través de la reflexión y el sentimiento llegué a algunas conclusiones distintivas.
De mi padre (rey de mi infancia y juventud) me queda el amor a la música clásica, la cultura del libro y la Bondad como sostén principal de mis actos y pensamientos.
El amor por los niños. La limpieza. La virilidad en los actos, la delicadeza del arte y la emoción en las relaciones humanas.
El aprecio de los placeres y la estética. La simpatía y su conquista.
El gusto y pasión por saber la historia y caracteres de las religiones del mundo, por la historia y las biografías. Siempre me recordará la superioridad de la Música, la Ciencia y la Técnica alemana.
De mi madre (reina de mi adultez y madurez) me ha dejado la experiencia vital, la paz, el perdón, la comprensión del ser humano, la piedad, la armonía, la actividad, el trabajo y el orden..
El entendimiento de la enfermedad y la vejez. La defensa como individuo y de la familia. La fineza espiritual. La Ética.
Y el esfuerzo. La prolijidad, la presentación de las comidas, la cocina liviana. También el control, la autoridad, el confort de nuestro hogar.
Su particular misticismo, su mirada y sus maneras santas, pero firmes.