Lazos que perduran.—
Por Guillermo R. Gagliardi.
.
Orgía espantosa de risa, este orbe hipócrita y epidérmico.
Ignora la Verdad, la Sinceridad, la Humildad, la Lírica y la Épica.
Magnifica solamente la Insignificancia, la Nimiedad, cambiante, las sensaciones del segundo.
Desecha la Seriedad, la Responsabilidad, la Santidad y la Nobleza.
Parmenídeo. Aspiro a Lo Eterno, lo Permanente.
No entiendo ni apruebo Lo Transitorio, aspiro a un ámbito de refugio, un sitio apartado, seguro, silencioso.
No cultivo el Existencialismo.
Busco la Metafísica, lo Perdurable y duradero.
Recurro al auxilio sólido de la Buena Literatura y la Filosofía Clásica. Y la Música de base espiritual definida.
La Paz, el Silencio, la Limpieza moral y material, la Vida Intelectual y la Contemplación de los Valores y las Ideas.
El Honor Personal, a ello me rindo, y a la Belleza moral, la virtud de la Vida Consagrada, el Sublime oficio del Arte, la delicadeza de la Simpatía Humana.
El Trabajo, la Pureza del Alma, el Sacrificio, la Infancia y la Ancianidad preclaras.
continúan viendo desde el otro lado de la tumba” (“Los ojos&rdquo
.
Así escribió románticamente Sully Prudhomme (1839-1907).
Y también esto, que inspiraron mis anteriores pensamientos:
“en esta tarde, todos los cantos de las aves pasan,
¡Yo sueño con estíos que perfuman eternamente.
Aquí a todos los hombres esclaviza la muerte.
Yo sueño con lazos que perduran eternamente”… (“Aquí abajo&rdquo
.